ANTE LA PERSPECTIVA DE LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS, LA CPI SE PRONUNCIA POR UNA ALTERNATIVA POLITICA POPULAR.

La doble crisis pandémica y económica, de profundidad inédita, marca el momento electoral de este año. Más de cien mil muertos y un fuerte impacto económico con aumento de la pobreza y el desempleo, alta inflación y pérdida del poder adquisitivo de los salarios, con precarización extendida que agrava la situación social del pueblo. No parece despuntar un debate profundo sobre esos temas y menos todavía la propuesta de soluciones audaces, no subordinadas al beneplácito de los poderosos.

No hay disposición de sostener posiciones transformadoras por parte del «posibilismo» en el gobierno, como la suspensión de los pagos y análisis de la fraudulenta deuda externa, terminar con negociados como Vicentín, o declarar bien público la fabricación de vacunas. Nada decisivo en ese campo, consignas vacías o conformistas como «meter plata en el bolsillo de la gente» o «que los salarios le ganen a la inflación», consignas que se repiten pero que nunca se concretan demuestran la carencia de todo cuestionamiento crítico, de nada que se aparte de la «administración de lo existente».

Las elecciones no han habilitado el debate real sobre estos temas, al mismo tiempo se escenifican discusiones de superficie, que apenas encubren la disputa por los cargos. Los posicionamientos diferenciados de las coaliciones hoy mayoritarias tienen más que ver con el propósito de obtener el voto de bases sociales diversas que de sostener posiciones de fondo claramente distintas.

Por supuesto la oposición de derecha no ofrece otra cosa que la realización del programa de máxima del gran capital, el establecimiento de reformas como la laboral y previsional, que atacan las condiciones de vida y los derechos de la mayoría. Todo acompañado por una mirada represiva del conflicto social y de la estigmatización y marginación de los sectores más desfavorecidos.

La discusión queda reducida a unas coordenadas que se han impuesto con cierto éxito desde hace décadas. La «democracia sin adjetivos» y la «economía de mercado» (léase capitalismo) son el horizonte incuestionable, por lo que las propuestas se acomodan a la intangibilidad de la propiedad privada de los medios de producción y a la no denuncia del carácter de la democracia que se enarbola, al quedar oculta su identidad burguesa o meramente formal.

Las candidaturas se digitan entre cuatro paredes, sin que ni los propios candidatos intervengan en su designación. Las organizaciones de base y los sectores críticos que luchan quedan al margen de las decisiones y de las mismas candidaturas. Se clausura cualquier instancia de deliberación colectiva. La soberanía popular queda reducida así a una caricatura.

A la izquierda de estas coaliciones mayoritarias y sin esas limitaciones aparecen diversas propuestas con dificultades para generar síntesis, en particular, en la consideración de la situación regional y mundial.

La articulación de esa diversidad en la izquierda es una asignatura pendiente, ya que existen organizaciones limitadas a expresiones y propuestas testimoniales y con iniciativas con fuertes grados de sectarismo; y por otra parte, una gran diversidad de organizaciones y agrupaciones dispersas con interesantes propuestas sectoriales vinculadas a las luchas territoriales, ambientales, contra el patriarcado, por la soberanía alimentaria, la soberanía energética, financiera y por el hábitat popular.

Consideramos en ese sentido que falta una alternativa política real, que exponga abiertamente la crítica del capitalismo, la perspectiva de un ordenamiento social diferente, y una política de independencia frente al imperialismo y los organismos financieros internacionales, que tienda lazos con el conjunto de la izquierda y hacia el descontento con el oficialismo.

Es una tarea pendiente la construcción de una herramienta política que permita presentar en elecciones una propuesta de transformación social profunda. Se necesita una perspectiva de izquierda, ni sectaria ni posibilista, orientada a convocar a un protagonismo activo, crítico, consciente y creativo de todos y todas las y los trabajadoras y trabajadores, para la construcción de las condiciones necesarias que hagan real y creíble la defensa de nuestros intereses de clase con una perspectiva de género. Que sustente una posición de defensa incondicional de los trabajadores y trabajadoras, entendida esa identidad en el más amplio sentido, que abarque a la gran mayoría de la población.

Esa herramienta alcanzará permanencia y densidad política si se logra vincularla con una construcción de frente político que pueda coordinar la reflexión y la acción conjunta de un vasto arco de organizaciones que se hallan hoy dispersas y con escasas posibilidades de interpelar a la sociedad en su conjunto.

Sustentamos la posición de construir un instrumento electoral que sea expresión de una articulación social y política de más vasto alcance y con vocación de permanencia. Su orientación anticapitalista deberá ser fecunda con el enfoque eco socialista, anti patriarcal, de defensa de las distintas dimensiones de la soberanía. Todo esto acompañado por una democracia radical, que haga realidad la soberanía popular y no un remedo que se circunscribe al momento del voto para optar entre candidaturas digitadas desde arriba.

Ante la coyuntura electoral actual, y la realidad de carecer todavía de un instrumento para intervenir con lista propia en la misma, se requiere adoptar una posición.

Nosotros, como una fuerza de izquierda, nos pronunciamos por el apoyo crítico a los candidatos de claros posicionamientos anticapitalistas y anti patriarcales que se presenten en estas elecciones, y teniendo en cuenta la diversidad existente en los diferentes territorios del país. Se trata de una elección legislativa que requiere voces críticas y capacidad de articulación, de quienes ingresen a las legislaturas, con las propuestas y necesidades programáticas de los movimientos sociales y gremiales en el actual contexto de crisis. Esta mirada general debe precisarse con las particularidades de cada distrito en cuanto a las corrientes políticas y los candidatos que tengan presencia en los mismos.

Desde la Corriente Política de Izquierda llamamos una vez más a articular lo que se encuentra fragmentado en el campo popular, cultivar la unidad en la diversidad; para la construcción de una alternativa política popular orientada a la concreción de una sociedad sin explotadores ni explotados/as, superadora del orden capitalista. De esta forma se hará realidad el establecimiento de una democracia plena, donde en tiempos electorales se discutan los problemas estratégicos de los pueblos.

República Argentina, septiembre de 2021

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