Ni somos prohibicionistas, ni distorsionamos la realidad.

Por: María Elena Saludas, Juan Manuel Gortari y Ramón Gómez Mederos.

Como activos integrantes de movimientos en defensa de la tierra y el medio ambiente e
integrantes de la Corriente Política de Izquierda (CPI) hemos visto con asombro la nota,
recientemente, publicada en Página 12 titulada “El movimiento prohibicionista y la posverdad”.


Sorprende que los autores de la misma apelen a un análisis reduccionista de la izquierda,
acusándola de haber mutado en sus objetivos, es decir, de haber pasado de ser defensora de
los derechos inalienables de los pueblos a una posición negacionista de la “producción” y
propulsora de la violencia como modo de hacer política.


Expresamos que no todos los integrantes de los grupos que luchan contra la mega- minería son
de izquierda, tal afirmación, sólo se puede atribuir a una intencionalidad manifiesta en contra
de unos y otros, tratando de desacreditar la organización y lucha de los pueblos y su
articulación con movimientos de izquierda.


La nota en sí, pone de manifiesto una complicidad absoluta con los grupos de poder
megamineros y con el Estado que promueve e impulsa el extractivismo como “modelo de
desarrollo” en nuestro país.


Basta con conocer el accionar de La Red de Académicos por el Desarrollo de una Minería
Sustentable que surge, en 2012, para respaldar la creación y funcionamiento de la Organización
Federal de Estados Mineros (OFEMI), de la que ambos autores son miembros.


Ello pone en evidencia la colonización ideológica de gran parte de los integrantes del sistema de
investigación, ciencia y tecnología nacional y su complicidad con las empresas que los financian,
los principales actores de este modo de producción extractivista que denunciamos no sólo en
nuestro país sino en el mundo entero.


Consideramos que, este modelo, atenta contra la biodiversidad, por ser social, política,
económica y culturalmente insustentable. Por atentar contra la reproducción equilibrada del
ecosistema Tierra, por atentar contra la vida no solo de la especie humana sino de las demás
especies vivas con las que compartimos el Planeta.


Sugerimos ver con atención las empresas que apoyan esta Red y los proyectos allí presentados:
http://enernews.com/. Es indudable el lobby que desde este burdo artículo hacen en defensa
de la Megaminería y de las Empresas Transnacionales vinculadas a la misma.


Decir que no existen pruebas objetivas, con base científica (claro que con otros científicos) de
los perjuicios y males generales que causa el extractivismo, no solo a los directamente
involucrados, sino al medio ambiente y pueblos que circundan los emprendimientos, es una
expresión muy clara de la ignorancia cómplice de los autores.


Por otra parte, que la oposición a la mega-minería tenga aliados en el mundo entero, no habla
más de que nuestro país no es el único afectado por el extractivismo y sus consecuencias y que
el internacionalismo de los pueblos sigue siendo una estrategia correcta en defensa de nuestros
intereses comunes.


Recurrir a un análisis tan liviano de la realidad de las provincias de San Juan y Mendoza para
justificar su posicionamiento, en favor de la mega-minería, es una ofensa a la inteligencia de
todes. Es un análisis parcial, de corto plazo, que considera tan solo algunas variables y con las
cuales se animan a sacar conclusiones generales aplicables a todos los casos.


Los autores de la nota parecen no entender la diferencia que existe entre la necesidad de
contar con algunos productos y la manera de obtenerlos, es decir, el cómo, en la cantidad, en
el objetivo, y en el para quiénes son obtenidos.


En el Capitalismo los procesos de producción sean de la naturaleza que sean, tienen como
único objetivo acrecentar el capital inicial, maximizar ganancias a través de la explotación de las
personas y la naturaleza inserta en el proceso del trabajo. Nunca fue su razón de ser, el
bienestar de los pueblos ni la preservación del entorno.


Podemos tener los recursos minerales necesarios, para avanzar en tecnologías de punta que
hagan posible el desarrollo general de los pueblos, sin necesidad de degradar los territorios y
los bienes comunes, como lo hace el extractivismo, tan claramente presente en la megamineria.
No está en tela de juicio lo que necesitamos, lo que está en cuestión es el modo de producir, el
para qué, el para quiénes y para cuántos. Quiénes son los, realmente, beneficiados.


Como Corriente Política de Izquierda (CPI) no propiciamos el surgimiento de líderes,
llamamos a la participación protagónica, políticamente responsable y organizada de los pueblos
en la toma de decisiones. Incentivamos procesos orientados a la construcción de las
condiciones necesarias para defender sus intereses.


Se necesitan pueblos protagonizando un cambio, una manera distinta de relacionarnos con la
naturaleza, produciendo y consumiendo de otra manera, traccionado por una escala de valores
y principios, francamente, distintos a los que están en vigencia.


Necesitamos un pueblo organizado y con conciencia crítica, creativo, que garantice la
construcción de la sociedad que exprese los intereses de todes y de las generaciones que nos
sucedan.


Esto no se alcanzará propiciando el extractivismo en ninguna de sus variantes, ni megamineras,
ni agroindustriales. Tampoco sucederá si seguimos reproduciendo el capitalismo. Estos
procesos, hacia los que intentamos transitar oficiarán de usinas de donde surgirán los lideres
necesarios.


Desde la izquierda, quizá de no todas sus manifestaciones, pero sí desde nuestra Corriente
Política de Izquierda (CPI)
propiciamos un Nuevo Proyecto Político Emancipatorio.
Proyecto que no impulsa la violencia, denuncia la violencia intrínseca y denuncia,
expresamente, el modo de producción y consumo capitalista desarrollado en el mundo y,
particularmente, en nuestro país y el Sur Global.


No estamos por el NO a las actividades productivas. Por el contrario, promovemos un nuevo
modo de producción, con relaciones sociales que no estén basadas en la explotación ni la
opresión de ninguna naturaleza, con equidad y justicia para todes, fundamentadas en principios
y valores que tengan como eje la vida de todas las personas y demás especies con las que
compartimos el espacio y los bienes comunes.


Con relaciones humanas con la naturaleza que den cuenta de la idea de qué en tanto especie
animal, la humana no es ni más ni menos que parte de las demás especies vivas con las que
compartimos los bienes naturales.


Que no tenemos derecho alguno de usufructuarlos hoy, en detrimento de la calidad de vida de
las generaciones venideras.


Promovemos la participación creativa de todes en la búsqueda y construcción de modos de
producir y consumir que nos permitan lograr la Soberanía Alimentaria, a través de la producción
agroecológica, de la Reforma Agraria Popular, de la Soberanía Energética, de la Soberanía
Financiera, en fin, de la Soberanía Popular.


Creemos, que lo que hay que poner en debate es cuál es el país que queremos, el país que
necesitamos para lograr estos objetivos, para erradicar la pobreza, para frenar la destrucción
ambiental y humana que estamos viviendo.


Necesitamos debatir y construir un Estado alternativo al que está en vigencia, toda vez que el
actual, es corresponsable directo de los males que nos aquejan y de los cuales el Estado es uno
de los principales beneficiarios. Es el garante del desarrollo del extractivismo, en parte, porque
le garantiza la cantidad de divisas que necesita para cumplir con los compromisos contraídos
con fondos de inversión y organismos financieros internacionales, que utilizan el Sistema de la
Deuda como mecanismo de sometimiento y transferencia de riquezas.


Por ese motivo, insistimos que la deuda ha sido y es un condicionante estructural de la
economía, de las políticas públicas, del modelo de desarrollo y del modelo de inserción global.
En nuestro caso, la Deuda Pública es probadamente, ilegítima, ilegal y odiosa.


En síntesis, respondemos al artículo al que hacemos referencia que, el objetivo de la izquierda
nucleada en la Corriente Política de Izquierda (CPI) es promover la organización política
en torno a nuevas maneras de producir y consumir, con nuevas formas de relacionarnos entre
los seres humanos y con las demás especies vivas con las que compartimos el entorno, como
ya lo señalamos.


Reiteramos, que denunciamos la violencia intrínseca del sistema capitalista y propiciamos la
organización y el protagonismo del pueblo en torno a la construcción del ecosocialismo, la
soberanía política, alimentaria y la producción agroecológica. Enfatizando, a partir de la lectura
de este artículo, en la imperiosa necesidad de contar con un sistema de Ciencia y Tecnología
soberano y puesto al servicio de los pueblos y no del capital.


Es este marco, que impulsamos el Nuevo Proyecto Político Emancipatorio: una
organización popular, enraizada genuinamente en las luchas y los movimientos populares y que
coloca el centro de gravedad de su actividad en la construcción de un poder social, popular y
democrático: anticapitalista, anti-patriarcal, antiimperialista y eco-socialista.

Argentina, 11 de agosto de 2021



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E_mail: corrientepoliticadeizquierda@gmail.com
Facebook: Corriente Política de Izquierda
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