Diálogos entre género y Derechos Humanos

Diálogos entre género y Derechos Humanos.

En el desarrollo de diferentes actividades enmarcadas en el 24 de marzo, desde la C.P.I impulsaron como actividad, un debate al que denominaron «Diálogos entre género y Derechos Humanos».

Partiendo de dos ejes fundamentales, como «los desafíos para la agenda de género de cara a la pandemia» y las «estrategias para transversalizar la perspectiva de género en las organizaciones, en relación a otros sistemas de opresión», es que Pilar Galende de Desde el Pie en la CPI (La Pampa), Analé Barrera de la Corriente Comunista Watu Cilleruelo en CPI y FISyP (Bahia Blanca), Alejandra Perea de Corriente Sur (Chubut), Eugenia Justo de la Corriente Comunista Watu Cilleruelo en CPI (Bahía Blanca), Julieta Frau Fredes de CPI (San Juan), María Elena Saludas de CPI (Santa Fe) y con la coordinación de Beatriz Rajland de la CPI, debatieron no solo desde su perspectiva feminista, sino que también desde las realidades de cada una de las provincias en las que viven y desde sus espacios como mujeres trabajadoras.

Entendiendo que aunque hace varios años se ha ido confeccionando una agenda de género reconociendo las distintas necesidades y reclamos de las mujeres y las disidencias, tales como los  derechos reproductivos, cupos de participación, ILE, IVE,ESI, la pandemia ha puesto en evidencia nuevos desafíos para este movimiento, coincidiendo en la necesidad de generar una nueva agenda que contemple la lucha feminista y de disidencias desde la transversalización en todos los ámbitos de militancia y trabajo.

Por un feminismo anticapitalista, anticolonial y de clase, fueron algunas de las consignas  en este debate, sostenido con sobrados fundamentos y contenido político esgrimidos por las participantes, desde el análisis hasta ejemplos concretos.

La participación concreta, real y tangible de las mujeres en la lucha contra la megaminería, en la lucha por el agua, el cuidado del medioambiente; el entendimiento de que las tareas de cuidado siempre recae en las mujeres, lo que lleva a que se les haga cuesta arriba la participación en los espacios de militancia y por ende llegar a los espacios de poder y/o toma de decisiones; la feminización de la pobreza connotada en el creciente empobrecimiento material de las mujeres, el empeoramiento de sus condiciones de vida y la vulneración de sus derechos fundamentales; la resistencia de los sectores más conservadores en la implementación de la ILE, que ven a las mujeres como maquinas incubadoras que generan la mano de obra que necesita este sistema para sostenerse; el ensañamiento contra las mujeres marronas, inmigrantes bolivianas, peruanas, afrodescendientes y mujeres de pueblos originarios, violando sus derechos, su cultura; deja de manifiesto que el movimiento feminista claramente debe ser anticapitalista, anticolonial y de clase.

Esto es apenas algunas de las tantas expresiones y análisis que pasaron por este dialogo, que entusiasmo a generar otro más ampliado pensando en lo regional y por qué no? en uno global.

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